lunes, 9 de enero de 2017

Debilidad.

Tú te cansaste de ser. Yo sola no te era suficiente. Necesitabas probar más.

Yo me cansé de llorar y de esperarte.

Y cuando tú te cansaste de ir de aquí para allá, regresaste de dónde nunca debiste marchar.

Y te encontraste con mil cerrojos y ni una sola llave para poder entrar.

Y en eso nos quedamos. Dos corazones vacíos, uno roto y otro partido. Se parecen pero no son igual.

A mí me dejaste echa polvo, sin ganas de ná. Tú te quedaste solo, con demasiados polvos pero ninguno de verdad (ninguno como los nuestros).

De qué te sirvió. Dime.
Romper lo más bonito que tuvimos. Saber que nadie me va a reemplazar. 

Que no te mereces que te siga escribiendo. Pero es que es de lo único que no me canso. De escribirte.

4 comentarios:

Jazmín Hernández dijo...

Hace años que te leo, y cada verso tuyo me encanta. Gracias :)

AtHeNeA dijo...

Escribir es dejar fluir esa parte de nosotros que vive en el recuerdo de cada partIda.

Mi abrazo de luz

Jorge koke dijo...

te acabo de leer y me encanta, pero sabes que?, que asi me siento yo asi desde hace 4 meses y es verdad que eso se siente asi como lo dices, aunque es peor la realidad que la ficcion.
Saludos

Tamara Cejas dijo...

Aran, de mas esta decir que es bastante reflexivo poder leer escritos ajenos. con tu respeto y tu permiso obviamente ya que podria ser de tu agrado dejame compertirte estas hermosas imagenes de amor que he estado haciendo para un proyecto en la universidad aqui en Lima Peru, para mi carrera de diseño grafico, las encuentro cutre (se dice asi? ♥) te dejo un beso enorme!!!!!!