martes, 28 de febrero de 2012

Tengo dos cerebros y solamente hay sangre para regar uno.


Haces que la vida sea difícil, incluso crees que estás mucho mejor que yo. ¡Vamos! Yo no te he echado tanto a perder. Jamás he esperado nada de ti, y sabes que me has dado muy poco. Pero ¿por qué no me lo dices claramente? Vas a irte o vas a quedarte. No dices nada claro, y después de lo que ha ocurrido creía que estaríamos más unidos, y que me necesitarías. O, ¿es que me necesitas y no te atreves a decírmelo? Qué cobarde eres tío, te faltan huevos para admitir lo que sientes y te sobran para hacer como que no te importo. Tú verás. Y yo, yo ya veré también.

5 comentarios:

bé. dijo...

Increíble, enserio. Él se lo pierde. Últimamente nadie tiene huevos ha hacer nada, no vale para nada luchar.
Un besotazo.

SMSC dijo...

Guau, que fascinante este texto, sobretodo ese final.
A veces, cuando ocurren estas cosas sí que es mejor pensárselo dos veces. Presumen de tener dos huevos como la copa de un pino, pero parece que no saben utilizarlos (en el buen sentido de la palabra), sé que es eso de tropezar con tíos que son más de palabras que de hechos.
Un besazo pequeña!!

V* dijo...

Se pierde una experencia única. Las inseguridades son así, pero pocos las admiten.

Neeze dijo...

Esto sienta mejor escupirlo a la cara.

sumire dijo...

te leo y parece que me escucho a mi misma, ya ni siquiera recuerdo cuanto tiempo llevo en esa situacion...