domingo, 13 de noviembre de 2011

No te importo, tu me importas.

Te odio te odio te odio te odio te odio te odio te odio te odio te odio y así podría tirarme media hora escribiendo, porque el único motivo que tengo para odiarte es que no me quieras como yo lo hago. 
Soy esa imbécil que te quiere sin remedio.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Perder el culo por alguien que no lo pierde por tí.

Si yo sólo quiero que seas tú, que me des una décima parte de lo que le dabas a ella pero que aunque sólo sea una décima parte sólo me la des a mí. Que yo con poquito me conformo, me sobra y me basta con unos cuantos mimos y unos pocos abrazos que me guarden del frío. No es mucho, ¿no crees? Aunque alomejor para ti es un precio demasiado alto. ¿He dicho alomejor? sé perfectamente que es un precio demasiado alto, que tú solo puedes ofrecerme lo que me llevas dando hasta ahora, que es poco más que nada. Y tú no lo ves como yo, claro que no, no te das cuenta, no sabes lo que es levantarse todos los días pensando cuándo llegará el día en que me digas "Rubia, quiero estar contigo" o rezando para que no llegue alguna lagarta (que hoy en día abundan mucho) que te guste más y me mandes a mí a la mierda, no sabes lo que es tener celos hasta del aire que respiras. Por eso no me entiendes, porque aunque me joda decirlo puede que yo simplemente sea un pasatiempo más en tu vida. Que sí, que yo también soy importante para ti, pero está claro que no lo suficiente, porque cuando una persona te gusta y te importa de verdad lo que más te puede es el miedo a perderla, y a tí hoy por hoy, me has demostrado que te la repampinfla. Nunca quise sentir esto, nunca quise que entrara alguien en mi corazón de nuevo, pero ya me veis, he vuelto a caer, como una gilipollas.


Que no es por echarme flores y esas cosas, pero como me pierdas, te vas a arrepentir.


domingo, 6 de noviembre de 2011

Porque no me quiero imaginar que me quieras engañar/utilizar/jugar conmigo, para ser solo tu entretenimiento, que tu corazón está ocupado, que aquella chica que un día supo robarte el corazón de nuevo lo haga y yo no pueda hacer nada para impedirlo porque, al fin y al cabo, ¿quién soy yo en esta historia? Sólo un capítulo (aunque desee con todas mis fuerzas que a partir de este momento sea tu libro entero). Quizás tenga un problema conmigo misma, me ilusiono demasiado y muy pronto, y eso que juré que jamás volvería a ilusionarme con nadie más, pero me es imposible, y quizás salga dañada de esta situación, pero quiero arriesgarme, y es lo que temo, quizás mi problema sea ese, o quizás mi problema es que tu eres la solución.




sábado, 5 de noviembre de 2011

Se que te desespero, que me odias y me vuelves a querer y así se tambalea tu estabilidad mental. Que siempre la cago, que hago cosas que te molestan y alteran, que soy poco cariñosa cuando quizás más lo necesitas, que tengo un espíritu libre que me recorre todas las venas y me provoca impulsos satisfactorios para mi pero hirientes para ti. 
Pero frena, relaja y sigue leyendo. A mediados de los noventa no sabía ni escribir, ni caminar ni tocar la guitarra. Ahora escribo e incluso a veces se lee ‘coherente’ o eso intento. También camino y me dejo caer por antros de mala muerte o por maravillas patrimonio de la humanidad, que no dejan de ser antros pero son especiales para mí Eso si, sigo sin saber tocar la guitarra. Y tampoco sabia querer, me daban besos y los rechazaba, me decían que me querían y yo sonreía o ni siquiera contestaba, porque no sabía… y tarde casi dos décadas en aprender el arte de querer a alguien. Y tú me has enseñado. No por eso seré mejor persona ni te darán una medalla al trabajo y esfuerzo al desarrollo humano y mucho menso un premio Nobel. Pero tal y como está esta sociedad, que por cinco de los grandes la más fina le abre sus piernas al Magnate y por la misma cantidad en otra parte del mundo alguien le revienta la cabeza a otro por encargo… Es bastante. Y no necesito demostrar este arte a 100.000 hombres. Me basta con aprobar con notable mínimo contigo. 

No es una declaración de amor, o al menos eso pretendía. Es un suave grito directo a tu corazón que en resumidas cuentas dice ‘Quiéreme sin juzgarme’. Y si tú respondes a este grito estaría encantada de que me reventaras el tímpano. No creo que necesite escuchar después cuando se trata de amar. Que eso no se controla, viene, te corroe y como dijo Winehouse es como una enfermedad que te atrapa hasta la eternidad.