lunes, 22 de agosto de 2011

Sintigo.

Tú te quedaste mi alegría. No la sueltes nunca. Tú, sobre la cuerda de tender de la memoria y la cordura. Tú, que me diste el corazón, que me robaste tanta esdrújula, tú, que en el fondo de tus ojos guardas el amor que me supura, tú, que parece que hables solo cuando el silencio besa tus súplicas, tú, que tienes una parte de mi que todos desconocen por tu culpa. Tú, que no tienes perdón porque yo no tengo cura, tú, que te vas doliendo como yo me voy con mi ternura, tú, que soñaste con salvarme y ahora recoges mi muerte en la penumbra. Tú, que mereces otros cuerpos porque mi tristeza es única. Tú, que dices que conmigo, que sientes que me exprimo, tú, que celebras las miradas asesinas que me bajan a la tierra y me claudican, tú, que en el fondo tienes una pena que es de otra, , que has jugado con mi historia deberías de saber que fuimos nunca.

3 comentarios:

Lorena dijo...

Como dice una canción de pereza:
Ya no se que decir que te ponga los pelos de punta.

Así me has dejado con el texto.
Te daría un 10 y me quedaría corta.

Miss Migas dijo...

Sintigo. ¿Cómo esa palabra no está todavía en el diccionario?

Besos

Unknown dijo...

cherly efe