sábado, 9 de julio de 2011

- ¿Sabes lo que yo creo? Que lo que tienes, lo que siempre has tenido, es miedo. Sí, miedo a volver a entregarte, a volver a dar el 100% de ti y a perderte a ti mismo. A sacrificarte por una persona, a pensar en ella más que en ti mismo, como hiciste aquella vez. Sí, miedo a salir tan mal parado como aquella vez. No voy por mal camino, ¿verdad? Te da pánico volver a imaginarte entrando en otra relación asfixiante; te da tanto miedo que sales corriendo antes de entrar. Te da mucho miedo volver a sufrir, que vuelva a salir mal, te da miedo intentar sentirte completo, completamente feliz, por si la historia se repite.
- No lo entiendes, no es exactamente…
- Te equivocas, sí que lo entiendo. Lo entiendo porque yo era igual que tú. Me daba pavor volver a sentir mariposas en el estómago por alguien distinto, porque, ¿y si salía mal de nuevo? Saliendo de una relación tan tortuosa como la nuestra, no podría haber pensado de otro modo, es normal, y también es tu caso.. Pero, ¿sabes qué? Que un día llega alguien y te toca con su alegría, su vitalidad, sus ganas de vivir. Te llena con su sonrisa y te contagia todo su entusiasmo. Te despierta y vuelves a vivir. Te renueva las ilusiones que creías perdidas, te recuerda que debes atender esos antiguos sueños que por miedo o por falta de decisión dejaste pasar. Te escucha, te intenta comprender. Te llena de amor, te entrega lo mejor de sí mismo sin pedir nada a cambio.. y sin quererlo, te cambia la vida. Vuelves a sentirte como un niño y dejas atrás el mido y las dudas porque algo en tu interior te dice que esta vez sí va a salir bien. Pero si no te abres a eso, si no permites a nadie entrar de nuevo en tu corazón, siempre te preguntarás qué hubiese pasado.
- Todo eso es genial, de verdad, pero ¿tú tienes esa seguridad de que todo saldrá bien? Porque yo ya sentí esa seguridad una vez y creo que fue una sensación equivocada.. mira los resultados: un corazón destrozado.
- Sí, la tengo.
- ¿Por qué? ¿Cómo puedes estar tan segura?
- Porque yo no soy como era ella, somos completamente opuestas y lo sabes; me lo has repetido tú mismo millones de veces. Entiendo tu miedo y tu preocupación, pero escucha, lo sé, lo siento: saldría bien. ¿Cuántas veces me has dicho lo fabuloso que era esto? ¿Por qué dudas ahora? ¿Por qué iba a dejar de ser todo así?
- Convénceme. Dame un motivo para creerlo, dame una razón para arriesgar
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4 comentarios:

Victoria dijo...

Las cicatrices pesan más que las sonrisas en un alma herida. El miedo es uno de nuestros peores defectos, nos limita. ¿Existe la cura?

Lindo blog ^^

Victoria dijo...

Por casualidad encontré esta frase:

Miedo a amar.¿Qué puede haber más hermoso?¿Qué riesgo mayor vale la pena correr?Con lo bonito que es entregarse a la otra persona,confiar en ella y no pensar en nada más que en verla sonreír.
El amor más hermoso es un cálculo equivocado, una excepción que confirma la regla,aquello para lo que siempre habías utilizado la palabra "nunca".Qué tengo que ver yo con tu pasado,yo soy una variable enloquecida de tu vida.Pero no voy a convencerte de ello.El amor no es sabiduría,es locura...

Princesa o demonio, depende de los ojos... dijo...

Esa conversación, mantenida por tantos, en un banco de un parque, ante un café, bajo la lluvia... La cosa no cambia.
"Si no quieres sufrir, no ames; pero si no amas, ¿para qué quieres vivir?"
Esa es mi respuesta a tu post :)
Y ahora... ¡Pasa por mi blog! Te he regalado el premio Sunshine Award y está esperándote.
Dirás que estoy loca, llevo poco pasando por tu blog, pero me encanta.
Un besito grande guapa!

Petite Mademoiselle dijo...

...
-Te quiero.
Faltava eso, un te quiero, un te amo, un beso, un abrazo de los que jamás terminan. Un te quiero desde lo más adentro, un te quiero de verdad.