domingo, 24 de octubre de 2010

Conquisto tu lado de la cama con la falsa recompensa de creerme que tampoco has dejado un vacío tan grande. Me saco el corazón, lo pongo en la mesa e intento convencerlo de que me haga caso, pero me mira altanero y me escupe que ya no soy su dueña, y masculla por lo bajo que no he estado muy fina eligiendo. Me lo vuelvo a meter de un suspiro y se me atasca en la garganta. Me encomiendo a mi cabal cabecita, pero es una señorita tan estúpida sabelotodo que tampoco la soporto, así que la mando a paseo con sus agotadores consejos de manual. Y hablando de paseos, ahora me sobra una mano cuando deambulo por las calles. Siempre vuelvo a casa por el camino que me enseñaste, aunque sea más aburrido. Tic tac, tic tac, escucho el reloj que llevo dentro, el que cuenta mis horas desiertas. Me registro para asegurarme de que sigo entera, pero me asalta el presentimiento de que he debido dejarme en algún rinconcito tuyo. Me repito que ya no me quieres, y cuando oigo esa vocecita que me insinúa que no es verdad, la mando callar. Cuento los días de dos en dos, a ver si así llega antes la mañana en la que no me duelas. Excepto maniatar a la tristeza, sigo haciendo mas o menos las mismas cosas que antes, pero sin que tú me mires.

martes, 19 de octubre de 2010

Que bonito fue nuestro amor, que bonito fue mientras duró...


Por las arrugas de mi voz se filtra la desolación de saber que estos son los últimos versos que te escribo, para decir "con Dios" a tí te sobran los motivos.


Y duele, no te imaginas cuánto duele ...

miércoles, 13 de octubre de 2010

Siempre tiendo a darlo todo a la primera...

Yo, tropiezo con las líneas de mis manos, los besos que te debo los regalo, y rueda cuesta abajo el corazón. Tú,
que abrazas siempre a contra corriente, no hay goma que te borre lo que sientes, tu cuerpo dice SI la
boca NO. Yo,
fingiendo que ya no te echo de menos, la piel se me separa de los huesos. Tú, tu nombre
golpeando en mi ventana,
me quieres olvidar pero me llamas
, tu risa atropellando a la razón.
Yo, los bares donde entro a olvidarte, son los
bares donde vuelvo a encontrarte
, y hay una zanja en medio del colchón. Tú,
tus manos son
semáforos en rojo tu piel está cubierta de cerrojos y tienen una alambrada a tu corazón.
Cuánto tiempo seguiremos
del revés
y besando en dirección prohibida, habrá que aprender a conducir la
piel, o a ir por carreteras sin salida.

La tristeza siempre va del corazón hasta los ojos

domingo, 3 de octubre de 2010


Ya no tenía aquella electricidad en los ojos. Empecé a pensar que ... a lo mejor no la tenía porque ya no existía. Sus ojos seguían reflejando algo ... lo que ahora era la tristeza. A partir de entonces empecé a ver la tristeza en todas partes, cada cara era diferente pero en el fondo igual. Veía la tristeza en cada uno de los rostros, sentía que se me partía el corazón una y otra vez ... y cada vez como la primera.