miércoles, 29 de abril de 2009

Te esperaré, sé que estás ahí, lo presiento, y aunque te busco y no te encuentro, sé que existes más allá, donde aún no he llegado; este amor tan intenso que guardo debe tener destinatario, me niego a desechar ese anhelo que llena mis días, que desvela mis noches; te imagino cerca o lejos, expectante y perdido, sin hallarme ni en el espacio ni en el tiempo, y te envío mi enclave con el viento en suspiro. Sé que no me escuchas, pero puede que me sientas como yo te siento. En qué dirección lanzar a la brisa mi llamada, por si la oyes. A veces, frente al mar, te percibo en las olas y en las caracolas que la marea remansa en calma orilla tras noche de galerna, y ese batir de espuma en los acantilados me trae tu voz que clama por ser mi sal y mi arena, verbo que recala en la gruta de mi pena. Te respondo en grito de silencio, se devuelve el eco rebotado en eterno resonarse, y oteo el horizonte, mi mirada navegando mar adentro; aterido está mi corazón sin tu presencia, los ojos secos de tanto llorarte; pero resistiré los embates de mi infierno, sobreviviré a ausencias y lamentos hasta que los dioses de nosotros se apiaden o hasta que el azar nos redima nuestro duelo. Nunca será tarde, amor, para tocar el cielo.

jueves, 23 de abril de 2009

Hoy no quiero que seas lo que siempre imaginé. No quiero que aparezcas, justo cuando más lo necesito. Hoy quiero sorpresas. Hoy no quiero la promesa, de mil primaveras a mi lado ni quiero que me jures, que vas a quedarte conmigo. Me basta con que estés hoy, me basta con que duermas hoy conmigo. Hoy no quiero ni la certeza de que no habrá abandonos. No me importan ni tu pasado, ni tus incertidumbres. Hoy es tiempo de ponerle ladrillos a nuestro muro. Hoy es tiempo infinito, hoy es tiempo que reinventamos juntos, hoy es hora de caminar a la par. Me basta, creeme que (por ahora) me basta, con que duermas hoy conmigo.

· Y aunque quizás debería, mentiría al decir que te olvidé.