domingo, 28 de septiembre de 2008

El amor no tiene edad

Rozó su nuca con los labios, despacio, sintiendo el calor de su cuerpo en el corazón. Dormida, igual que una chiquilla, le parecía un ángel. Se acomodó junto a ella, con el alma gritándole, y la miró con esa ternura que se huele entre los que aman con algo más que locura. Era su princesa, su niña, y sentirla cerca le era tan necesario como respirar. No podía imaginar la vida sin ella.-Sabes que te quiero, ¿verdad? - rozó su sien, apartándole un rizo dorado, y esperó el sonido de su respiración.Ella se revolvió en sueños y una sonrisa brotó de sus labios. Él sonrió también, y con mirada de niño, embelesado, se tumbó junto a ella y la rodeó con sus brazos.-Te quiero, te quiero... - le susurró al oído, notando cómo su corazón latía más fuerte, sintiendo una emoción que jamás, en sus trentaitantos años, había sentido.Y ahora, allí, tumbado junto a ella, junto a aquella niña a la que tantos años sacaba, se daba cuenta de que nunca había vivido de verdad, y que aquella emoción sincera, tan pura que le llenaba los ojos y el corazón de lágrimas, era su aire, su razón, su sentido. Porque sin aquella mujer de cabellos de oro, sin su Cristal, estaría muerto.


Se amaron, pese a todo, a cambio de nada. Se amaron como nunca porque se sintieron siempre.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Vuelves..

Vuelves. De nuevo apareces exigiendo el lugar que tienes en mi vida. De nuevo mil lo siento preparan tu regreso. Y me digo que no estaré para recibirte. Vuelves. Y de nuevo consigues que por un segundo te lo perdone todo a cambio de una sonrisa. Vuelves. Reapareces con un Hola, ¿Cómo estás? como quien acaba de irse. Como si sólo unos minutos separaran tus labios de este momento. Vuelves. Presionas para que te deje entrar. Y haces que me convierta en una abogada ante mí misma. Vuelves. Empujas. Exiges. Vuelves. Y de nuevo tu sonrisa se dibuja en mi mente y el dolor desaparece. Estás como si jamás hubieses dejado de estar. Como si te hubieses levantado justo esta mañana y me hubieses dicho: Hasta el mediodía, cariño. Y yo te veo volver y he de reprimir mi cara de idiota y los deseos de decirte hola de nuevo. Vuelves, pero ya no debo estar aquí esperándote. No debo permitirme a mí misma volver a creerte. No debo perdonarte, aunque me lo pida a mí misma. Vuelves, pero jamás para quedarte. Vuelves, y si te dejo volver, volverás a irte. Vuelves, y yo no debo estar aquí esperándote.


· Siempre me pregunté, ¿qué pasaría cuando lo vuelva a ver? Pero no pasó nada. Sólo me quedé parada, viéndote a lo lejos.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Amor a flor de piel..

-¿Porqué te vas cuando me ves llegar,es que acaso te molesto?
-No,no es eso..
-¿Entonces?
-No lo sé.
-¿Sientes algo por mí?,no es que crea que sí,ni que no es lo que dicen..
-No siento nada por nadie,nunca salgo a la calle con mis sentimientos encima.
-No te entiendo..
-Que los sentimientos a veces son inútiles.
-Pero..¿Sientes algo por mí?
-No lo sé..quizá,aunque mi cabeza trate de decir a mi corazón que solo me harás daño,que solo jugarás conmigo,que apenas te importo en este sentido porqué me querrás mucho como amiga pero amarme no lo harás.
-Nunca me lo he planteado..
-Y ni te lo plantees, total,soy una sentimental,me emborracho de sentimientos.
-¿Pero porque no me lo dijiste antes?¿Tan monstruo crees que soy que no te entendería?
-No,te veo más como un osito cariñoso antes que como un monstruo,quizá nunca llegues a entenderme.. Veo mágia en tus ojos,escucho poesia de tus lábios,mis piernas tiemblan con solo escucharte,el mundo se reduce a dos personas tú y yo y entre nosotros hay una abismo inmenso.. te grito pero eres incapaz de escucharme,tus oídos no están hechos para escuchar mis inútiles palabras,me estremezco cuando dices mi nombre para mi eres ese "algo" inalcanzable que todos hemos tenido alguna vez,lloraría por tí,sufriría por tí.Viajaría al infinito y volvería si me lo pidieras. Porqué quizá tengas la voz desafinada o esa canción se te de un poco mal pero cuando la cantas,ni siquiera noto el suelo floto con la dulce melodía y tu voz desafinada que la hace especial. Porque me he
vuelto más sensiblota y todas las canciones hablan de ti y de mí y las que no simplemente hablan de tí y me hacen llorar y con leer cualquier poema por más malo que sea lloro como una niña sin su piruleta,tengo miedo a abrir la boca y echar todo a perder,a soñar despierta y que mi sueño para tí sea una pesadilla..tengo miedo a tantas cosas.
-Pero..
-No lo estropees por favor,quizá en mi vida vuelva a tener valor de mirarte a la cara,no lo estropees..


En un impulso inesperado la miró a los ojos como jamás lo había hecho se acercó despacito y la besó.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Y lloré a escondidas, para no defraudarte..

Lloré hasta sentir las lágrimas secarse en mis dedos. Lloré hasta respirar profundo y darme cuenta de que ya nadie me hacía bien. Lloré hasta entender que estaba sola y desprotegida en este lugar. Lloré hasta perder la conciencia y sentirme completamente inútil. Lloré, porque comprendí que nada era capaz de hacerme sentir viva y, hasta a veces, poder arrancarme una sonrisa; nada podía ser tan sorprendente y real al mismo tiempo. Lloré porque sentí tu ausencia, esa que hasta hoy nunca había sentido, y por fin logré darme cuenta de que en realidad, aunque me cueste aceptarlo, no es culpa de nadie ni de nada lo que me sucede. Lloré, porque por primera vez en mi vida me sentí realmente sin apoyo, sin amigos, ni nadie a quien recurrir cuando la soledad corta mis palabras y ahoga mi respiración, gozando una dulce venganza de mis errores y tropiezos. Y fue así como me ví de nuevo en esta habitación tratando de recordarte, recogiendo los pedazos de tu boca, armando de a poco tu risa y sepultando otras voces, para poder entre ellas distinguir tus susurros; y sin querer entenderlo, cuando ninguna de las fichas encajaba, entendí que te había perdido y que además, había olvidado tantos sueños y tantos recuerdos felices. Lloré, porque sólo tenía viejos recuerdos, algunas imágenes borrosas de las que casi no distinguía tu lejana y triste mirada. Lloré hasta creerme feliz por un instante, hasta que sin motivos empecé a reír sin parar, sin llegar a entender completamente que estaba haciendo. Lloré hasta verte al lado mío, secando con tanto amor mis lágrimas, tratando de aliviar mí llanto. Lloré, porque de alguna manera me estaba resignando a seguir cada minuto y cada segundo sin tu compañía. Lloré porque creía sentirme fuerte y comprendí que tú me dabas esa fuerza capaz de hacerme sentir el aire rozar con mis labios; lloré porque nunca te diste cuenta de que todo lo que hacía era solamente por tí, porque nunca sentí que mi esfuerzo era suficiente para que te sintieras orgulloso de mí. Lloré, porque vivía cada día sin vivirlo, creyéndome feliz, convenciéndome de que todo lo que hacía estaba bien. Vivía sólo para entregarte miradas, mis energías, mi vida en un segundo y poder sonreír al saber que te quedarías sólo por mí. Y después de eso, volví a entender que cada cosa que hacía era inútil, que a nadie le importaba verdaderamente lo que hacía o dejaba de hacer. Y lloré, para descargar de una vez por todas, todo el dolor que me ocasionaba sentirme tan poca cosa, de pronto me había olvidado de cómo era sentirse orgullosa de una misma, lloré porque te extrañaba y no podía hacer nada para recuperarte. A pesar de mis intentos siempre hay algo que supera mis fuerzas y me derriba haciendo caer una y otra vez de la misma forma, en el mismo lugar, lastimando mi dignidad. Fue así, que al saber que te habías ido perdí todas las ganas de seguir; tal vez me acostumbre demasiado a tenerte cerca y a que me transmitieras cada día un poquito de tu filosofía, porque de cada día hacías una historia diferente. Antes de que llegaras no confiaba en nadie, ni siquiera en mí, y la verdad es que siempre supe que algún día te iba a perder, porque lo bueno nunca dura mucho (al menos para mí) y lloré como tantas otras veces, a escondidas, para no defraudarte. Lloré, porque te necesitaba más que nunca, más que siempre y la noche recién comenzaba.





Este texto te lo dedico a tí, Clara :)